Acerca del Artista
A mediados de 1999, en el contexto urbano de Caracas, surge el grupo Pomarrosa con la determinación de convertirse en la generación de relevo de figuras icónicas de nuestra música como Cecilia Todd, Lilia Vera y Gualberto Ibarreto. Esta agrupación, nacida al amparo de la Fundación Bigott, se planteó desde sus inicios la tarea de recuperar espacios para las sonoridades venezolanas de manera fresca y comprometida. Su propuesta se aleja de la simple imitación del pasado para adentrarse en la creación de un lenguaje contemporáneo que incorpora elementos universales, permitiendo que la tradición conecte con los públicos actuales sin perder su esencia original.
La filosofía de Pomarrosa se centra en la música cantada, explorando nuevos territorios y creadores bajo un estilo propio que ellos definen como un fenómeno urbano. Una de sus premisas fundamentales es la interpretación de música inédita, lo que les ha permitido construir un catálogo auténtico que refleja las inquietudes de los músicos venezolanos del nuevo milenio. En su sonido se perciben huellas de los movimientos musicales latinoamericanos y de la música pop, demostrando que sus integrantes no escapan a la globalización ni a las nuevas tecnologías, pero utilizan estas herramientas para fortalecer una identidad sonora que se siente profundamente venezolana.
A lo largo de su trayectoria, Pomarrosa ha ido conquistando espacios significativos en el quehacer cultural del país, logrando atraer a una audiencia diversa que busca propuestas novedosas dentro del género de raíz. Su música se transforma en un lenguaje universal que conecta a la agrupación con el resto del mundo, proyectando la tradición hacia el futuro. Este enfoque ha sido clave para mantener la vigencia de géneros como el merengue caraqueño, la danza y el vals, pero presentados bajo una estética que dialoga con la modernidad y la vida en las grandes ciudades.
Hoy en día, el legado del Grupo Pomarrosa representa la consolidación de una propuesta que entiende la música tradicional como un organismo vivo y en constante transformación. Al haber surgido en una institución de tanto prestigio como la Fundación Bigott, han sabido honrar ese respaldo académico con una ejecución técnica impecable y una sensibilidad artística que elude los convencionalismos. Su historia es la de una búsqueda constante por un sonido con identidad, donde la raíz venezolana es el punto de partida para una exploración musical que no conoce fronteras.