Acerca del Artista
La agrupación Un Solo Pueblo surgió en 1976 como un proyecto de profunda investigación y rescate de la cultura popular venezolana. En sus inicios, el grupo se denominó América Latina Un Solo Pueblo, reflejando una visión integradora que pronto se centraría en el estudio exhaustivo de las tradiciones regionales del país. Liderado por figuras como Ismael Querales, Jesús Querales y Florentino Querales, el colectivo se diferenció de otras agrupaciones de la época por realizar un trabajo de campo directo en los pueblos, conviviendo con los cultores originales para aprender sus técnicas, cantos e instrumentación.
Este enfoque etnomusicológico les permitió rescatar géneros que se encontraban confinados a sus localidades de origen, dándoles una proyección nacional sin precedentes. Su labor fue determinante para el conocimiento masivo de expresiones como el golpe larense, la fulía, el sangueo y la música de los tambores de las costas centrales. Gracias a su trabajo, instrumentos como el cuatro, la tambora y el furruco fueron reivindicados en el escenario profesional bajo un concepto de respeto absoluto a la estructura rítmica tradicional.
Uno de los mayores aportes de Un Solo Pueblo fue la transformación de la música decembrina en Venezuela. A través de la difusión de parrandas y aguinaldos rescatados del anonimato, el grupo logró que temas como "Viva Venezuela", "El Cocuy que Alumbra" y "La Matica" se convirtieran en piezas fundamentales de la identidad nacional. La agrupación no solo se enfocó en la interpretación, sino que funcionó como un taller permanente de experimentación y enseñanza de los ritmos afrovenezolanos y de tierra adentro.
A lo largo de su trayectoria, Un Solo Pueblo editó una vasta discografía que documenta la riqueza sonora del país. Su impacto fue tal que lograron que la música de raíz tradicional compitiera en popularidad con los géneros comerciales de la radio, sin perder su esencia folclórica. Aunque el grupo atravesó diversas etapas y cambios en su formación, su legado como pioneros del rescate cultural permanece como un pilar fundamental de la venezolanidad, habiendo sentado las bases para que el folclore fuera valorado como un arte de alta factura técnica y social.