Acerca del Artista
La trayectoria de Hely Orsini es un testimonio de versatilidad y cosmopolitismo, llevando la esencia de la voz venezolana por escenarios tan diversos como Rusia, México y Europa. Nacida en el seno de una familia de artistas caraqueños —hija de un director y dramaturgo y de una actriz y cantante—, creció rodeada de una vasta cultura musical. Sus primeros pasos en el instrumento nacional, el cuatro, los dio bajo la tutela del maestro Freddy Reyna, una base que marcaría su sensibilidad hacia lo tradicional antes de emprender su viaje por el mundo.
Inició sus actividades musicales en Alemania y Rusia, formando parte de agrupaciones como Ensemble Solidarität y Los Latinos. Esta etapa temprana le permitió recorrer diversas latitudes, incluyendo Moscú y San Petersburgo, además de múltiples ciudades en Finlandia. Sin embargo, fue en México donde su carrera profesional alcanzó una madurez definitiva. En territorio mexicano, Hely Orsini alternó actuaciones en peñas y festivales con la grabación de jingles publicitarios, consolidándose como una intérprete de gran ductilidad técnica y grabando su primer disco como solista con un repertorio que integraba música latinoamericana con canciones de Tanzania y Sudáfrica. Durante esta estancia, participó en la emblemática grabación del disco Guitarra Armada de los hermanos Luis Mejía Godoy y Carlos Mejía Godoy.
En 1982, tras establecerse nuevamente en Venezuela, se convirtió en fundadora y voz solista del grupo Los Cañoneros, pieza fundamental en el rescate de la música típica de Caracas. Con ellos ha recorrido escenarios de Europa y América, labor que ha alternado con su trabajo como corista para figuras de la talla de Alí Primera y Adrenalina Caribe. En la década de los 90, continuó explorando nuevos horizontes sonoros, incursionando en la salsa con el proyecto Salón Carmín, bajo la dirección del maestro Luis Cruz, y manteniendo una presencia constante en el circuito nocturno caraqueño como una de las voces predilectas para el bolero y el género romántico.
Su madurez artística quedó plasmada en proyectos de gran factura como el álbum 2/8 de amor, una joya discográfica donde se rodeó de los mejores pianistas del país, como Gerry Weil, Otmaro Ruiz y Victor Mestas, entre otros. Este disco, producido por su hijo, el también músico Chapis Lasca, es una muestra de su capacidad para reinterpretar clásicos como "Bésame mucho" o "Desesperanza" con un aire de modernidad y sofisticación. La carrera de Hely Orsini es el reflejo de una artista que ha sabido equilibrar la rigurosidad técnica con la calidez de la música popular, manteniéndose como una referencia imprescindible de la canción venezolana y latinoamericana.